Ahora, solo existen alemanes: Hijos del Tercer Reich (Unsere Mütter, Unsere Väter).

El pasado 20 de abril se cumplieron 128 años del nacimiento de uno de los líderes más importantes y controversiales del siglo XX, el cual definitivamente sin su existencia, la historia contemporánea seria completamente distinta a la que conocemos, hablamos de Adolf Hitler. Sin adentrarnos en dilemas sobre sus acciones, la figura de este importante político sin duda ha dejado huella en la vida de la sociedad alemana, la cual en algún momento lo vio como el salvador de la nación, la persona que saco de la decadencia a su patria y los llevo a lo más alto. Este sentimiento está muy bien representado en “Hijos del Tercer Reich” una miniserie alemana que se compone de tres episodios de unos cien minutos de duración cada uno.

Cuenta la historia de cinco jóvenes que en plena II Guerra Mundial intentan sobrevivir. La idea inicial no es esa, cuando una noche de 1941 se reúnen en un café berlinés. Tienen ideales, sueños que cumplir o ganas de ser héroes. El contexto es el de una Alemania en plena fase de la “Guerra Relámpago”. Charlotte va a ser enfermera y está muy comprometida con su deber, Gretta tiene sus sueños artísticos y esta decida a ser la nueva cantante estrella de Alemania, Viktor lleva a cuestas el legado de su padre como modista, y los hermanos Winter, Wilhelm quien sirve como oficial de la Wehrmacht, y Friedhelm su hermano, todo lo contrario, a este último un joven muy sensible que no tiene ninguna ambición como soldado. Prometen volver a verse en ese mismo lugar transcurridos unos meses.

Nada hace pensar que la Victoria final se retrasará más allá de la Navidad. Luego, ya saben; Rusia, el frío, el desembarco de Normandía y miles de obstáculos se cruzan en su historia, los cuales los llevan a tomar las decisiones más difíciles de sus vidas y todo esto envuelto  en un sentimiento de fuerte patriotismo y de cumplir con la voluntad del Fuhrer.

La serie cuenta lo que les ocurre a estos cinco jóvenes mientras que la guerra se le complica a Alemania. El sastre es judío y está enamorado de la cantante. Ésta mantiene una relación, por conveniencia, con un oficial de las SS. Consigue una identificación falsa para el judío y, de paso, relanzar su carrera. Los dos hermanos sobreviven a duras penas en el frente. No lo hacen sus ideales que se desmoronan por momentos. La enfermera se endurece entre tanta sangre consolándose con el amor que siente por uno de los hermanos que están en combate.

Las historias son paralelas, pero en diferentes momentos se cruzan a muchos kilómetros de Berlín. Conforme pasan los meses la promesa de volver a encontrarse todos juntos en aquél café de Berlín cada vez es más débil. Como la foto que se hicieron aquella noche de 1941, cada vez está más arrugada. El contraste de la foto de los cinco en blanco y negro cada vez es menor. Una gran serie la cual tiene un punto de vista muy objetivo, obtuvo algunas malas críticas por humanizar a los nazis, pero cumple el cometido de dejar a un lado el momento yanqui, esta serie nos hace reflexionar sobre lo que nosotros hubiéramos hecho en esas situaciones las cuales para los protagonistas marcaron para siempre sus vidas. La historia está basada en hechos reales y es increíble presenciar este tipo de relatos de guerra. Las actuaciones son más que correctas y creíbles. Muy recomendable, imprescindible, y demasiada interactiva, pues se usan mezcla de varios idiomas (Alemán, polaco, ruso…). Ver la versión doblada es un castigo que debe ser más aterrador que estar frente a un pelotón de fusilamiento.

 

Por:  Antonio Torres Garcia www.facebook.com/Psychedelic.Drugstore




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