Día de Muertos en México

En Oaxaca de Juárez la celebración de Todos Santos y Día de Muertos es una celebración que constituye uno de los acontecimientos emblemáticos de la cultura mexicana que se manifiesta de una forma especialmente rica en esta ciudad.

 

Para dar mayor realce a esta fiesta catalogada como Patrimonio Intangible de la Humanidad por la UNESCO, el Ayuntamiento preparó una serie de actividades que refuerzan la tradición que por generaciones los oaxaqueños han puesto en práctica para honrar a sus seres queridos que han partido de este mundo.

 

La ofrenda que se le hace a los muertos en Oaxaca es el reflejo fiel de las creencias nativas. Los antiguos habitantes de esta región creían que el alma del difunto hacía acto de presencia en la casa que había habitado en vida. Los familiares de los difuntos ponían una serie de ofrendas que consistían principalmente de diferentes platillos: tamales, tortillas, atole, calabazas, codornices y conejos, aderezados según la forma como les gustaba en vida.

 

En Oaxaca se tiene la creencia de que se invoca a los espíritus de los ancestros para invitarlos a “convivir” en el mundo terrenal. El primero de noviembre es día de “llevar los muertos”, la costumbre consiste en obsequiar a parientes y amistades de la familia una dotada muestra de las viandas que integran la ofrenda de muertos; esta entrega se hace casa por casa.

 

El día de muertos es una fecha muy especial para los oaxaqueños ya que se esmeran de una forma única al montar los altares en sus hogares, centros de trabajo o escuelas, y los famosos tapetes de arena decorados con flores y velas que iluminan los nichos de las criptas, así como las representaciones de cortejos fúnebres, ofrendas, comparsas y gran variedad de eventos artísticos.

 

Desde 1996 las autoridades de Oaxaca organizan el concurso de altares y tapetes en el que participan desde los deudos que acuden a los panteones hasta los estudiantes universitarios, quienes cubren la calle principal del centro histórico con recreaciones de este antiguo arte sacramental.

 

 

En Michoacán

 

Para la celebración del Día de muertos en este 2011, Michoacán ofreció una oferta de actividades muy diversa en los 103 municipios con los que cuenta la entidad, destacando los más representativos como Pátzcuaro, Arocutín, Ihuatzio, Tzintzuntzan, Cucuchucho, las Islas de la Pacanda y Janitzio, Santa Fe de la Laguna, Tzurumútaro, la Meseta Purépecha, Uruapan y Morelia.

 

Cargada de un inmenso tradicionalismo que ha sido reconocido por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Intangible de la Humanidad en Noviembre de 2008, esta festividad ritual purépecha se distingue por dos actos principales: la velación de panteones, el día 31 de octubre y la colocación de altares en las casas en honor a los  “visitantes”.

 

En los altares destaca la colocación de comida identificada como “de fiesta” para las ocasiones especiales, los vistosos arreglos de papel, el aroma de la flor de cempasúchitl, la ropa de los difuntos, artículos religiosos y en general, muchos elementos que guardan un profundo simbolismo.

 

Los días 1 y 2 de noviembre los panteones se llenan de fiesta pues tiene lugar la velación de los muertos. Este acto representa una manifestación de amor y conmemoración evidente pues las familias acuden a los panteones a “compartir” con sus difuntos llevándoles comida, bebida y música.

 

Festividades como esta fomentan la unión de los habitantes de los municipios, pues como parte de las costumbres se comparte la comida de las ofrendas con los demás visitantes, ya que no se debe regresar lo que se lleva al camposanto.

 

Para apoyar estas festividades, la Secretaría de Turismo del Estado en conjunto con la Secretaría de Cultura, la Secretaría de Seguridad Pública y los Ángeles Verdes trabajaron en conjunto a la par de una campaña de promoción del estado que integra a todos los municipios que lo componen.

 

 

 




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