Rock Urbano Vs Rock Comercial. Las dos caras del rock en México.

Desde hace algunas décadas el rock mexicano ha tenido dos escenarios en los cuales el género ha crecido y desarrollado, por un lado está el mal nombrado “Rock Urbano” ese rock que emerge de las entrañas más profundas de nuestra ciudad el cual no lo tocan en la radio, no hablan de él en las revistas o en la televisión, más enfocado por la elementalidad bluesera y que habla sobre la vida en la calle….por otro bando está el “Rock Comercial” pasteurizado y políticamente correcto que producen músicos de posición u origen más o menos acomodados que vieron su primer auge a mediados de los ochentas. ¿Son estas dos tendencias contrapuestas o complementarias? ¿Existe la lucha de clases en el rock surgido en estos lares? ¿Cuál de ellos podría ostentarse como el verdadero rock mexicano? Para tratar de contestar todas estas preguntas  tenemos que retroceder un poco en la historia. Cuando surgió el rock en México a finales de los años cincuenta, sus primeros exponentes eran jóvenes de la clase media ascendente y conservadora, ellos tenían la capacidad económica suficiente para adquirir discos importados e instrumentos que en esos entonces eran demasiado caros, hablamos de guitarras, baterías, pianos, micrófonos y un sinfín de cosas más que despertaban la envidia de los músicos de clase baja que también querían hacer música.

Esta primera “generación” de agrupaciones mexicanas se inspiraron en el rock que se estaba haciendo en los Estados Unidos y en la Gran Bretaña, querían imitar a Elvis Presley, Bill Halley, Buddy Holly, Roy Orbison… pero fue sobre todo la energía de gente como Little Richard o Chuck Berry lo que los llevo a ejecutar más tarde covers (en realidad se dedicaron a copiar las canciones en su propio idioma) y así nacieron los primeros éxitos rocanroleros (“la plaga”, “el rock del angelito”, “popotitos”) los cuales elevaron a distintas agrupaciones como los Locos del Ritmo y Los Teen Tops a ser los pesos pesados del rock nacional. Después vino la triste historia del festival Avandaro, los músicos de rock en México seguían en las clases medias (los instrumentos seguían aún demasiado caros) y distintas agrupaciones muy buenas encabezaban el cartel (El Ritual, El Amor, Dug Dug’s, Peace and Love, Tinta Blanca, Three Souls in my Mind, etc.) todos con canciones en el idioma de Shakespeare, querían llegar a tener su propia escena y llegar a un público más lejano, pero llego el desastre y el festival fue satanizado, los medios de comunicación se dedicaron a etiquetar el género como un incitador a la violencia y a la sexualidad. El gobierno tomo una postura de completa censura contra todo lo que fuera rock, el género pasaba a la clandestinidad y así vendría el arribo el rock proletario y marginal.

Así llegamos a los Hoyos Funkies: lugares insalubres, con pésima acústica y ubicaciones desconocidas que sirvieron como caldo de cultivo para que posteriormente las clases bajas pudieran expresarse. La polarización del rock llego en este momento justo cuando en los lugares más bajos se incubaban ya movimientos musicales más crudos y pesados, el nacimiento del punk llego a nuestro país y las demás bandas que se habían quedado atrás desde Avandaro todavía sobrevivían como podían. Es aquí donde las disqueras y distribuidoras lo pensaron dos veces y decidieron que después de todo era un buen negocio el rock en español, así nació el movimiento “Rock en tu idioma” de aquí provienen las bandas de niños ricos (Fobia, Café Tacuba, Maldita Vecindad, La Cuca, Caifanes, Mana, Los Amantes de Lola, etc.) los cuales tenían canciones bien producidas y que sobre todo, lo consumía la misma clase media de donde ellos venían. Del otro lado de la moneda, del lado sucio surgía el rock que apostaba más por el alma blues y que tenían entre sus grandes figuras inspiradoras a Rockdrigo (el gran trovador rupestre) y a el Tri (duele admitirlo pero, esta banda que alguna vez fue Three Souls in my Mind se mantuvo en pie de lucha aunque después Alex Lora se dedicara a echarlo todo a perder) y nacieron Los Blues Boys, El Haragan, Isis, Tex Tex, Mara, La Banda Bostik, Trolebus y un largo etc que por fin dejaron bien establecida la división entre el rock para el niveles socioeconómicos medios/altos y el de la clase trabajadora carente de difusión. Hasta el día de hoy la tendencia se mantiene. El rock de niños bien sigue en las grandes discográficas y medios de comunicación, los nombre contemporáneos inmiscuidos en esta red sobran (Vaquero, Austin Tv, Enjambre, Zoe y otras más largo y horrible etc.) y en la suciedad sigue el rock urbano, en la sombra mediática con la gran aceptación de muchos seguidores (Charlie Montana, Sur 16, Heavy Nopal, Interpuesto, etc.). En medio de las dos partes hay por supuesto un gran espectro de bandas de Surf, Ska, Punk y otros géneros que se acercan a un lado o al otro. Son dos planetas completamente diferentes los cuales en tiempos recientes han intentado mezclarse sin mucho éxito (Los recientes carteles del vive latino han logrado juntar estas dos polaridades), tal parece que la división en México ha llegado tan lejos que no perdono a nuestra música. Hay demasiados obstáculos (culturales, sociales y sobre todo económicos) para que se logre llegar a una unificación.

Podemos concluir que esta peculiar división del rock hecho en este país se mantendrá inquebrantable durante mucho tiempo y puede llegar a ser un gran reflejo de nuestra muy rica pero a la vez, fracturada cultura mexicana.

 

Por: Antonio Torres Garcia (www.facebook.com/Psychedelic. Drugstore)




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