Beksinski, un pintor salido de los infernos.

 

Este pintor tan talentoso jamás pudo dar un significado a muchas de sus obras apocalípticamente bellas por lo cual, tampoco les dio nombre. Fue un renombrado pintor, fotógrafo y escultor polaco. Ejecutó sus dibujos y pinturas de un género que él mismo llamó barroco o gótico.

El primer estilo es dominado por la representación, los mejores ejemplos vienen de su periodo de Realismo fantástico, cuando pintó imágenes distorsionadas de un ambiente surrealista y de pesadillas.

El segundo estilo es más abstracto, siendo dominado por la forma, y está tipificado por las últimas pinturas de Beksínski. Desde paisajes repletos de un dolor horrible a través de calaveras, huesos y muerte, hasta lúgubres figuras que vuelven fría la espina dorsal, Beksinski se caracterizó por un humor alegre pero un trabajo y obra escalofriante.

Al compás de la música clásica, Beksinski generó todas estas pinturas sin tener un estudio formal en bellas artes, creando así lo que llamo “su periodo fantástico” (un inquietante periodo, yo diría) que llegó hasta mediados de los 80.

La belleza en sus obras no requiere de un gran estómago, a pesar de ser pesadillas ilustradas. Siendo él, tan afable y de buen carácter como era, nos muestra que en un mismo cerebro pueden convivir la hermosura y la locura.

Su frase más famosa: “Lo que importa es lo que aparece en tu alma, no lo que ven tus ojos o lo que puedes nombrar”: Quizá este personaje surrealista e interesantísimo llegó a un conocimiento más allá de la palabra o la descripción, quizá el mero gozo indecible de admirar una pintura.

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